sábado, 4 de abril de 2015

Actividad Bloque I. Resolución de conflictos (Modificada)


“Porque hablando se entiende la gente…”


El tema de actividad que trataremos en el aula será la resolución pacífica de conflictos a través de la palabra. Aprovechando lo estudiado en este primer bloque llegamos a la conclusión de que la expresión y comprensión oral son herramientas básicas e imprescindibles para llevar a cabo una mediación en aquellos casos que existan conflictos para que puedan solventarse a través de la palabra.


Partiremos del lema “la palabra es la mejor defensa ante un conflicto”. Precisamente la presencia de dos niños con dificultades para integrarse en el grupo, impulsará la motivación para que esta actividad sea tratada en profundidad.


El curso al que va dirigida esta actividad es 6º de Primaria, ya que debido a las características psicopedagógicas de los alumnos de estas edades, la intervención para solucionar problemas cotidianos que puedan surgir en el aula es imprescindible para no agravar las consecuencias negativas a través de la violencia física y verbal.

Dichas características son:

-Respecto al ámbito social, los niños adquieren una serie de roles a lo largo de su escolarización, aprenden a respetar normas de convivencia tales como cooperar y compartir por lo que este tema es algo visible cada día.

-Dentro del ámbito psicológico, nos encontramos con alumnos sensibles a las críticas y errores, que a veces tienen poca capacidad de concentración pero pueden ser altamente motivados para conseguir una meta. El aspecto físico influye en el modo de pensar y afecta a la autoestima de cada niño en diferente grado. Debido a estas características, no todos los niños actuarán por igual en clase con otros compañeros, cada persona tenemos unos modos de comportamiento distintos a otros, por lo que tratar el tema de resolución de conflictos puede ser de gran ayuda para todo el grupo de iguales en general y en particular para aquellos alumnos que tienen más dificultades de integración.


Este tema lo trataremos en el aula ya que es el espacio donde los niños pasan la mayor parte del horario escolar y en el cual están más familiarizados. Para empezar, estableceremos unas normas que llevarán como título la siguiente pregunta: ¿Cómo evitamos conflictos a través del diálogo?


Para ello entre todos iremos apuntando las ideas para un buen uso de la comunicación verbal cuando existe un problema, contrastando las distintas opiniones de los alumnos y dando razones de porqué defienden su postura. Un ejemplo de esta propuesta puede ser que un alumno opine que con la palabra no se consigue nada y tiene que dar motivos de ello, mientras que otro alumno puede rebatir y decir algunos pasos a seguir para resolver un conflicto basándose en su propia experiencia, como es habitual en estos temas.


Al finalizar el diálogo y llegados a un consenso común, establecemos nuestras normas de respeto y convivencia:

-No usaremos un vocabulario ofensivo con profesores y compañeros.

-Nos dirigiremos con respeto a la persona con la que hablamos.

-Usaremos un tono de voz tranquilo y adecuado al contexto de la conversación.

-Cuando surja un conflicto, mantendremos la calma.

-Escucharemos a los demás respetando el turno de palabra.


Para iniciar el tema de resolución de conflictos debemos partir de una situación real con los alumnos. Utilizaremos el diálogo colectivo para hacer propuestas en el aula favoreciendo la comunicación oral. El tutor podrá empezar a hacer preguntas para que los niños sigan el hilo de la conversación y que empiecen a expresar sus opiniones.

Un caso práctico sería:

-El uso de la palabra “tú” cuando comienza un conflicto ¿puede ser despectivo? Hecha esta pregunta los niños tendrían que pensar y dar su opinión.

Múltiples respuestas:

-Cuando decimos “tú” a alguien estando enfadados, puede ser una amenaza.

-La palabra “tú” es ofensiva si nos estamos peleando porque siempre se continúa con un insulto: “tú eres un mal amigo”.


Oídas algunas opiniones de los alumnos podríamos dar por concluida esta pregunta dándoles una explicación más completa a las que ellos han aportado: No debemos usar la palabra “tú” al responder a una persona cuando estamos enfadados porque termina convirtiendo tu argumento en un ataque personal. Y también añadiríamos una alternativa: es mejor que sustituyamos esta palabra por otras expresiones más adecuadas como “Siento que esto sucedió porque….” O “Siento que me has faltado el respeto porque…”


A raíz de esta primera cuestión, los propios alumnos pueden hacer preguntas respecto al tema, pues la mayoría no sabrán el uso que pueden darle a la palabra cuando se ven dentro de un conflicto.

Como hemos indicado que partiríamos de una experiencia real, contaremos con la participación de uno de los alumnos que molesta durante los diálogos y no respeta las normas. Él tendrá una tarea asignada en el aula. Será el “encargado de la palabra”, el que vigilará a sus compañeros cuando hablen en distintas situaciones comprobando a través de la escucha activa si el vocabulario que están usando es correcto o no. Cada vez que algún compañero insulte a otro, él anotará las palabras o frases mal hechas en una ficha y la meterá en una caja que habrá en la mesa del profesor. Cada vez que realicemos el diálogo colectivo, sacaremos las fichas que ha hecho este alumno con las palabras negativas usadas y las pondremos en común para ver qué alternativas usamos para que no se vuelvan a usar para propiciar un conflicto.

El niño tímido también participará con un papel importante en el aula. Será el “mediador” cuando surjan conflictos. Mientras su compañero apunta las expresiones que se han usado de modo incorrecto en las fichas, él propondrá a sus compañeros alternativas para que el conflicto no derive a ser más grave. Si ve a dos amigos pelearse, puede recomendar que sigan unos pasos para evitar que continúe el problema como por ejemplo que se tranquilicen, no levanten la voz, que no insulten….
Obviamente el trabajo con el niño tímido será gradual y guiado por el tutor. Cuando surja un problema en clase, el tutor irá acompañando a este alumno y le dará pautas para que se las transmita a los compañeros de conducta disruptiva. Por ejemplo podrá decirles:

-Es mejor que uséis otras expresiones como “perdona si te he ofendido, pero…” y dar su razonamiento de un modo tranquilo o “no me gustaría enfadarme, pero quiero que…” dando pie de nuevo a un diálogo pacífico en el que se llegue a la resolución del conflicto a través de la comunicación oral que es nuestro objetivo primordial.


Este trabajo de tareas y esfuerzo compartido derivará en una serie de logros:


-El niño de conducta disruptiva aprenderá a tener una responsabilidad en el aula, fomentará la escucha activa y aprenderá a distinguir entre frases adecuadas y no cuando se establece la comunicación oral.

-El niño tímido participará más en grupo ayudando a sus compañeros y reforzará su autoestima y creatividad al pensar en alternativas verbales para resolver un conflicto.

-En general los alumnos aprenderán a usar un vocabulario, expresión, comprensión y un tono correcto a la hora de mantener relaciones con sus iguales o adultos sabiendo desenvolverse en situaciones difíciles usando la palabra.


Por último pasaremos a la evaluación de la actividad. Usaremos tres momentos para implantar la evaluación: Una evaluación inicial para observar cómo los alumnos se desenvuelven oralmente para exponer y defender sus ideas mediante el diálogo, una evaluación formativa o continua donde abordaremos más a fondo la actividad mediante la aplicación de las normas consensuadas y una evaluación final en la que recopilaremos los resultados obtenidos de la intervención.

Nos serviremos de la siguiente tabla para evaluar la actuación de los alumnos:


NOMBRE DEL ALUMNO:
EXPRESIÓN
Usa un vocabulario adecuado al contexto:
Usa frases variadas para exponer su punto de vista:
Argumenta su razonamiento con variedad de términos:
PRONUNCIACIÓN
Pronuncia correctamente y con fluidez:
Comete errores de pronunciación y vocalización:
VOLUMEN
Usa un volumen adecuado a la situación:
Levanta la voz en situaciones conflictivas:
Habla muy bajo al entablar el diálogo:
Habla con mucha fuerza:
POSTURA
Mira a los ojos a sus compañeros cuando habla:
Se pone nervioso y mueve partes de su cuerpo al hablar:
Mantiene una postura retraída en grupo:
Tiene una postura desafiante cuando habla:
COMPRENSIÓN
Entiende el tema que estamos tratando:
Comprende la finalidad de las opiniones de sus compañeros:
Comprende cómo tiene que actuar ante un conflicto:



Y no podríamos olvidarnos de nuestra propia autoevaluación como resultado del proceso de enseñanza:

-¿La actividad ha sido adecuada en la temporalización propuesta?

-¿La técnica del diálogo colectivo ha sido la más acertada para el tema?

-¿Se ha trabajado la comunicación oral como objetivo de aprendizaje?

-¿Todos los alumnos han participado activamente?



ACTIVIDAD: EL DIÁLOGO COMO MEDIO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD:
APRENDIZAJES OBTENIDOS:
MODIFICACIONES REALIZADAS:
PROPUESTAS DE MEJORA:




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